N° 224
Constantemente se auto referencia como un privilegiado porque, dice, le han dado oportunidades que supo cultivar y goza del reconocimiento que no muchos tienen. “He tenido mas alegrías que miserias” sintetiza Bernardo “Beni” Kosacoff al cierre de una charla que es inútil calificar de abierta y sincera. Se trata de una de las personas más auténticas que hemos conocido a lo largo de más de treinta años de ejercicio del periodismo, de un intelectual consciente y un amigo envidiable. Cierra hoy en silencio las puertas de su despacho como titular de la Oficina en Buenos Aires, de la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, después de una gestión exitosa que será difícil igualar. Pero, por otros caminos, seguirá trabajando por aquel país deseable que nunca se limitó a soñar.
En las negociaciones con Brasil para impulsar la integración productiva en el Mercosur, dentro del grupo concebido como “estratégicos” fueron incluidos los sectores de Autopartes y Petróleo y Gas. El vicepresidente del Grupo de Proveedores Autopartistas y el presidente de la Cámara de Fabricantes de Caños y Tubos de Acero, ingenieros Julio Cordero y Raúl Bernal Castro respectivamente, dialogaron con Informe Industrial sobre la implementación de la iniciativa y las asimetrías y las diferencias comerciales a superar.
En febrero de 1960 se reunieron en Montevideo, representantes gubernamentales de la Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, a los que se sumó más adelante la delegación de México, con el propósito de constituir una asociación regional. Las negociaciones culminaron con la firma del Tratado de Montevideo, de 65 artículos, que instituyó la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC). Tiempo después se incorporaron, Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, conformando el grupo de naciones que durante dos décadas trataron de impulsar en el marco de la ALALC un proyecto de integración regional que, lamentablemente, no llegó a consolidarse.
En esta nota, la profesora Noemí B. Mellado -directora del Instituto de Integración Latinoamericana, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Nacional de La Plata, y de la Maestría en Integración Latinoamericana y de la Especialización en Políticas de Integración, UNLP- analiza los avances logrados en la sexta cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea y se refiere a los problemas que aún subsisten para la firma de un acuerdo de asociación entre la UE y el Mercosur y otros bloques subregionales.
“La Argentina es un país por edificar”, decía Alejandro Bunge. Lamentablemente, todavía es así. La nación no es, ni de lejos lo que podría haber sido de no mediar constantes desencuentros entre quienes fueron sus dirigentes y la falta de un proyecto común. Hubieron muchos momentos históricos decisivos, casi todos coincidiendo con una recomposición del mercado mundial, con un realineamiento del país, con la definición de nuevos amigos y también de nuevos enemigos. En esas ocasiones no faltó quien formulara una propuesta lúcida, no importa cuál sea el juicio que a cada uno le merezca. Una de ellas fue el Plan de Reactivación Económica presentado por Federico Pinedo en noviembre de 1940. En esta nota, que tiene como antecedente un comentario publicado en la edición No 53, - Abril 1982-, de Informe Industrial, y cuyos tramos salientes se reproducen, recordamos los hechos que llevaron a la presentación del plan, su tramitación parlamentaria, el rechazo de la oposición y el alejamiento de su autor del gobierno nacional.
La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Republica Argentina viene trabajando en la elaboración de un “Plan Estratégico” para el sector que “proyecte su desarrollo sobre bases proactivas, promoviendo la articulación entre los sectores públicos y privado y estableciendo un punto de referencia para el debate y la comunicación social, en pos de un proyecto nacional que permita abrir la brecha entre el potencial productivo de la Argentina y su actual desempeño”. Uno de los capítulos del trabajo analiza los requisitos de carácter macroeconómico e institucional necesarios para avanzar firmemente en una estrategia de desarrollo industrial y de la actividad metalúrgica en particular. Por considerarlo de interés de nuestros lectores y de los empresarios en general reproducimos el texto completo del capitulo “Condiciones de entorno necesarias para el desarrollo industrial”.
Bajo tierra y los mares del planeta queda poco más de un billón de barriles de petróleo y gas. Es la reserva para abastecer la energía que consumirá el mundo durante los próximos 40 años. Por eso la búsqueda de otras fuentes de provisión energética cobra hoy sentido de urgencia y oportunidad. Hidrógeno, litio, silicio –amén de las alternativas termonuclear, eólica y solar- están llamadas a reemplazar, sin sustituir, buena parte de los hidrocarburos en camino de extinción. Con un horizonte más próximo, también los biocombustibles hoy en boga -biodiésel, etanol- responden a esa preocupación del mundo. Su elaboración a gran escala es agenda del día. De ahí que a la Argentina se le abre un magnífico panorama para triunfar frente a un mundo tan perplejo como sediento de alimento para sus motores. ¿Será éste, acaso, el nuevo boom de nuestra verde nación bicentenaria?