N° 224
Bajo tierra y los mares del planeta queda poco más de un billón de barriles de petróleo y gas. Es la reserva para abastecer la energía que consumirá el mundo durante los próximos 40 años. Por eso la búsqueda de otras fuentes de provisión energética cobra hoy sentido de urgencia y oportunidad. Hidrógeno, litio, silicio –amén de las alternativas termonuclear, eólica y solar- están llamadas a reemplazar, sin sustituir, buena parte de los hidrocarburos en camino de extinción. Con un horizonte más próximo, también los biocombustibles hoy en boga -biodiésel, etanol- responden a esa preocupación del mundo.
Después de una extensa tramitación –que incluyó prórrogas para la presentación de los proyectos, la apertura de los sobres y la adjudicación- el gobierno otorgó a 12 empresas las obras del Programa “Generación Eléctrica a partir de Fuentes Renovables”, contempladas en la licitación convocada por ENARSA con el objetivo de incrementar en un 4/5% la capacidad de generación de la red eléctrica actual.
Después de 30 años de veda, los Estados Unidos se disponen a construir dos reactores nucleares en el estado de Georgia que entrarían en funcionamiento en los años 2016 y 2017 y harán punta en la nueva estrategia energética del gobierno demócrata.
El sector energético en el 2010 va a seguir enmascarando sus problemas serios bajo las sombras de una recuperación económica mediocre y de patas cortas. En el 2009 el escenario fue de “luces encendidas y economía apagada”. En el 2010 será de “luces encendidas y economía a media luz”.
El gas natural es nuestro principal insumo energético y representa el 50 % de los consumos totales. Esta claro que nuestro país no puede abastecer su demanda de gas natural con los recursos domésticos; las reservas han disminuido hasta tal punto en esta década que ya no se puede sostener el ritmo productivo. El sistema es además insostenible desde lo económico financiero.
Las empresas oferentes y los sectores proveedores de equipos, componentes y partes aguardan con justificada expectativa la apertura de los sobres que contienen las ofertas económicas presentadas en la licitación 01/09, convocada por la empresa estatal Energía Argentina S.A. (Enarsa), en el marco del programa “Generación Eléctrica a partir de Fuentes Renovables”. La fecha de apertura, fijada para el lunes 11 de enero, ha sido prorrogada hasta la primer semana de marzo.
El gobierno nacional dio un renovado empuje a los proyectos de generación eléctrica a partir de fuentes renovables al reglamentar la ley No 26.190 que estableció el régimen de fomento para su uso y anunciar, simultáneamente, que la empresa Energía Argentina S.A. (ENARSA) licitará la provisión de 1.000 megavatios (MW) de capacidad renovable con contratos de compra que tendrán un duración de 15 años.
Preocupados por la falta en décadas de una visión de futuro que haga sustentable el desarrollo del sector, un grupo de energistas conformado por Jorge Lapeña, Daniel Montamat, Emilio Apud, Alieto Guadagni, Enrique Devoto, Raúl Echarte, Roberto Echarte, Raúl Olocco y Julio C. Araóz, se reunieron en una especie de multipartidaria y pusieron en negro sobre blanco diez medidas para una política de estado del sector energético argentino.
El año pasado, en esta misma época, la pregunta que los analistas se hacían no era sobre el piso del precio del petróleo sino sobre su techo. Encaramado a mediados de 2008 hasta bordear los 150 dólares el barril, en diciembre su precio caía a un tercio de ese valor. Este comportamiento es explicado por algunos expertos a través de factores estructurales y otros coyunturales, pero siempre económicos. Sin embargo, están también los que opinan que hubo hechos políticos que impulsaron aquel alza.
La pronunciada caída en el nivel de reservas comprobadas y en la producción de petróleo y la disminución en las inversiones reflejada en la baja del número de pozos exploratorios, llevó al Gobierno Nacional a poner en marcha los Programas “PetróleoPlus” y “Refinación Plus”, que deberían generar inversiones directas por 8.570 millones de dólares con las que se espera lograr, entre otros resultados, un aumento del 13% de la producción de petróleo en cinco años y la expansión y crecimiento de actividades relacionadas con la explotación y producción de hidrocarburos y sus derivados.