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Miércoles 18 de Septiembre, 2019
Reportajes

"Rebe" es Guber

Tiene todo el aspecto de una mujer fuerte, dura. Y así es reconocida por buena parte de las personas con las que compartió muchas luchas y algunas satisfacciones. Sin embargo, la luminosidad de su casa y, en especial, los cientos de grandes y pequeños recuerdos de viaje – en especial de países de América Latina- abren una ventana hacia ternuras resguardadas. La doctora Rebeca "Rebe" Guber ha sido una de las figuras de mayor trascendencia en el ámbito de las decisiones que se tomaron – y se toman- en el área de Ciencia y Técnica. En una larga charla dijo así:

ImagenRebeca Guber
Estudié en La Plata, en épocas en las que a los alumnos de matemáticas los contaban con los dedos de una mano. Cuando me recibí gané un concurso de Jefe de Trabajos Prácticos pero, a pesar de que el cargo era atractivo y el decano de entonces me sostuvo cuanto pudo, su ejercicio fue imposible porque no acepté afiliarme al partido gobernante. Ya en Buenos Aires, en los inicios de los cincuenta, conocí a Manuel Sadosky en épocas en que él dictaba Análisis III .Trabajamos juntos hasta que, poco después, fuimos prescindidos. Dimos clases particulares cada uno por su lado y nos fuimos empapando de las necesidades y las dificultades que enfrentaban estudiantes de carreras como Ingeniería o Contaduría con materias de base matemáticas. Así que un buen día Manuel me dijo ¿Y si hacemos un libro?. Y lo hicimos no sin mucho trabajo, pero con una aceptación inesperada.Fui a Europa y en el barco en que volvía me enteré del derrocamiento de Perón.Yo consideraba este hecho como imposible, pero así había sucedido y ya en octubre de 1955 estábamos trabajando en Exactas. El prestigio de la Universidad de Buenos Aires crecía en paralelo a las actividades que allí se desarrollaban, hasta el 29 de julio de 1966 en que se produjo la tristemente célebre “Noche de los Bastones Largos”. La represión fue feroz, especialmente en Ciencias Exactas y en Filosofía. En la primera porque los militares creían que en la carrera de Química había personas que querían fabricar bombas, lo que era un absurdo total. Y en Filosofía porque se consideraba que desde allí surgían ideas subversivas. Y bueno, muchas veces en nuestro país pensar fue una audacia.

– En esa época Manuel era vicedecano ¿no?
– Manuel era el vicedecano y , además, el Director del Instituto del Cálculo, que funcionaba en el primer pabellón de la Ciudad Universitaria, allá en Núñez.

Yo era Jefe de Servicio de ese Instituto en el que trabajaban70 personas de las que quedaron en funciones sólo 8, porque el resto renunció.

– Clementina ya estaba en casa
– Si, desde el ’63, pero la desmantelaron durante el primer mes de la intervención. Clementina empezó trabajando sólo media hora por día no porque tuviéramos problemas para ponerla en funciones, sino porque para alimentarla debíamos, primero, realizar un esfuerzo importante para crear condiciones propicias. Cuando Clementina fue desguazada trabajaba las 24 horas del día y todos habíamos aprendido mucho.

Un grupo de personas que trabajaba en el Instituto del Cálculo y que querían hacer su doctorado, se fueron con Oscar Varsavsky a Venezuela. Nadie pensó, en esos momentos, que el exilio iba a durar mucho tiempo, pero lo cierto es que si algunos volvimos, otros no lo hicieron jamás.

– Fue el primer drenaje en masa de cerebros
– Se perdieron enormes talentos. Julián Araoz, por ejemplo, fue a hacer su maestría y después el propio gobierno de Venezuela lo mandó a Canadá a hacer el doctorado. Araoz es hoy uno de los científicos más reconocidos del mundo en Cálculo Combinatorio. En la actualidad está viviendo entre Barcelona y Paris.

– ¿Alguna vez el país se recuperó de esos bastonazos o comenzó a vivir una larga noche?
– No creo que se haya recuperado totalmente, la historia posterior a la larga intervención fue la de un zigzag permanente. Fijate que cosa curiosa, el que más ayudó para la construcción de la Ciudad Universitaria fue el general Aramburu. En esos momentos se había otorgado, por única vez, una suma para su construcción, pero Aramburu la dejó en el presupuesto como fondo. Así se edificaron los pabellones de Física, Matemáticas y Cálculo y después se siguió con Química y Arquitectura y se dejó libre la Manzana de las Luces.

– Se hicieron muchos esfuerzos para repatriar científicos ¿fueron útiles?
– Cuando Manuel fue secretario nuestro gran problema eran los sueldos. Había vuelto gente que no pedía que se los equiparara con lo que ganaban en el exterior, pero tenían la sana pretensión, según creo, de “poder vivir”. El principal enemigo de la época era la inflación, que nos hacía muy difícil asegurarle a nadie la menor estabilidad. En ese entonces Manuel convocó a una reunión a los que habían vuelto, todos doctores en su especialidad, y recuerdo que uno de ellos dijo algo que me impactó: “El que se va en democracia, no vuelve”. Creo que es así, porque en esas circunstancias uno hace una elección libre, sin presiones. En esos años, Alfonsín había creado una Secretaría de Repatriación o algo así, que ocupaba Graciarena, un sociólogo encantador. Pero yo no estaba de acuerdo con esa política ¿por qué?, ¿y los científicos que habían tenido que quedarse?¿y el exilio interno? ... eso no funcionó.

– Si volver o no, poco tiene que ver con estructuras del gobierno ¿con qué tiene que ver?
– Con la creación de condiciones de trabajo en un país que impulsa políticas que, para ser realizadas, necesita de científicos o de tecnólogos. En aquel entonces la gente no volvió, en cambio ahora vuelven.

– ¿Por qué?
– Creo que, comparativamente, el gobierno actual le dio un fuerte impulso a todo lo que sea ciencia o tecnología y hoy es perceptible un cambio que es notable. La propia Fundación Sadosky es un ejemplo de las buenas decisiones que se toman para impulsar la investigación y el desarrollo. En este caso el Estado pondrá un capital semilla de 20 millones de pesos que se mantendrá –en ese valor o quizás en 15 millones de pesos– en todos los presupuestos anuales. Y, como contraparte, las empresas privadas del sector informático harán también su aporte en la seguridad que en esa Fundación encontrarán un bunker de cerebros aptos para asistirlos. Estamos frente al fenómeno de una enorme demanda informática que nadie sabe bien cómo satisfacer.

– Es un hecho curioso, hay un gran entusiasmo por jugar o chatear, pero no por estudiar
– El déficit, aquí y en todos los países del mundo, es enorme y nadie sabe como llenarlo porque los jóvenes consideran que esa una carrera larga y difícil, con mucha matemáticas. En la Secretaría se hizo una encuesta a chicos que terminaban el colegio secundario e incluso los que habían elegido la especialización en informática o aquellos que salían de los cyber después de haber estado horas en contacto con una computadora respondían mas o menos lo mismo: jugar si, establecer nuevas relaciones si,pero estudiar la carrera no.

Esta especialidad tuvo un período de auge de no más de dos años. Hoy, encontrar alumnos para esta carrera es todo un desafío.

– Si el fenómeno se diera sólo en la Argentina diría que es porque aquí tienen prestigio social las carreras tradicionales, pero como es un hecho que se repite a escala mundial, habría que afinar la explicación
– ¿Comunicación o Ciencia Política tienen prestigio social?, estas son las carreras que más se eligen.

– Los jóvenes viven en una sociedad que alienta la exhibición y el facilismo, entre un cuaderno lleno de cálculos y un micrófono en la mano frente a una cámara de TV, la elección es sencilla
– ¿Y Ciencia Política?.

– Digamos que en la “clase política” sigue habiendo movilidad social ascendente. Pero, es seguro, debe haber mejores explicaciones. Siempre apostaste al sector informático ¿por qué?
– Buena pregunta, no sé, quizás porque en relación ala informática nunca pudieron decirme “no se puede hacer”. Creo que es un campo en el que se abren y se seguirán abriendo enormes posibilidades.

– La introducción de la informática ¿modifica la estructura social?
– Creo que lo que produce es un nuevo corte. Hoy, junto a la necesidad de impulsar el estudio de informática entre los jóvenes, la capacitación de maestros y profesores me parece de capital importancia. Creo que los problemas que se enfrentan no se resuelven con la computadora de Negroponte (Nicholas) a 100 dólares cada una, ni poniendo un millón de computadoras en las escuelas. Lo primero que hay que hacer es formar a los docentes. Fijate que hay muchas escuelas que recibieron computadoras que todavía se encuentran embaladas en el mismo cajón que las transportaba. La educación tiene que hacerse a dos niveles, en forma casi simultánea y esperando que ambas partes –docentes y alumnos- se encuentren en algún punto.

– ¿Cuál es la formación de los empresarios del sector?
– En general son profesionales calificados que vienen de ramas afines del conocimiento, como matemáticas, ingeniería o física. Las empresas están creciendo y muchas de ellas se están internacionalizando y abriendo filiales en el exterior, en Méjico o en China. Por otra parte, en el país hay filiales de las empresas mas grandes del sector a nivel mundial como Microsoft, Intel o Hewlett Packard que sufren a dos puntas el déficit de personal calificado:en sus países de origen y aquí. Hace un año nos visitó el Director de Ciencia y Técnica de la Unión Europea, que desempeño el mismo cargo en la Comunidad de Cataluña y nos dijo que la consigna es llevarse a los talentos de cualquier lugar del mundo.

– Concentración de inteligencia sobre concentración económica, parece que el mundo seguirá desbalanceado
– Sociedad del conocimiento, sociedad de la información ... allí vamos.

– En el PBI ¿creció el sector de CyT?
– Diría que seguimos bajos , pero como la torta se agrandó - porque el país creció en forma descomunal para nuestra historia - los números parecen mayores.

Estamos lejos del 1% que ambicionamos alcanzar para el Bicentenario, pero algunas empresas han comenzado a reinvertir en I y D y ese hecho empuja el índice. Este comportamiento es fácilmente observable en la industria farmacéutica que hace aquí sus experiencias de laboratorio, como en otras épocas ocurría con Siemens que tenía un área de investigación y desarrollo que lograba avances que luego se exportaban a Alemania.

– Si tuvieras que evaluar las actuaciones de Manuel (Sadosky), de Juan Carlos del Bello como secretarios o del ministro Filmus ¿cómo trazarías la curva?
– Con Manuel empezó el período democrático y hubo que hacer muchos equilibrios para no actuar con los que estaban como ellos habían actuado con nosotros. Fue una época difícil donde se pusieron algunas piedras fundamentales que volaron en la primera etapa del menemismo.

– Es decir con Matera (Raúl) y Liotta (Domingo)
– En ese período no solo no se hizo nada sino que, en ciertos aspectos, se retrocedió. Ellos eran profesionales exitosos que venían de la medicina, pero el gobierno no tenía un programa de ciencia y técnica y la Secretaría dependía directamente de Presidencia, que es lo peor que le puede ocurrir a cualquier área, por la cantidad de temas que tiene en su agenda. Desde 1989 hasta la asunción de Juan Carlos del Bello en 1996 te diría que no se avanzó prácticamente en nada (excepción hecha de algunos estudios impulsados por el doctor Liotta sobre corazón artificial). Fue Susana Decibe, desde el Ministerio de Educación, la que promovió la designación de del Bello en la Secretaría que pasó a depender de ese Ministerio, lo que fue un avance. Del Bello ya había colaborado con Manuel a la vuelta de su exilio y traído la experiencia recogida en Costa Rica en temas de ciencia y tecnología. En ese período Juan Carlos trabajó con Correa ( Carlos) y conmigo sobre un plan de C y T para el próximo quinquenio.

– En esos momentos, recuerdo, la Secretaría comienza a tener otra visibilidad
– Visibilidad que fue producto de las acciones que se iniciaron, muchas de las cuales llegan hasta hoy. La más importante, a mi entender, fue la creación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y el nombramiento del doctor Mario Mariscotti como su presidente y titular del Foncyt,uno de los fondos de la Agencia. En el Fontar estaba Marta Borda.Juan Carlos llevó adelante una muy buena gestión, siempre fue una persona sensata y plural.

Impulsó los nombramientos por concurso y fue, hasta esos momentos,el que más promocionó al sector. En esos años colaboré con el como asesora y en un momento, del Bello me nombró miembro del directorio de la Agencia, cargo que mantengo hasta el presente a pesar de todos los cambios que se produjeron en la titularidad de la secretaría y de la propia Agencia. Según mi opinión, la Agencia sigue siendo el verdadero sostén de la política de ciencia y tecnología, sin desmedro de otras instituciones, en especial del Conicet, que financia la carrera de investigador científico. Cuando en 1999 del Bello termina su mandato deja todo ordenado y listo el segundo préstamo del BID para que lo ejecute su sucesor, que fue Dante Caputo.

– Hay general consenso en que las acciones en ciencia y tecnología tienen como pivote a la Agencia ¿cuánto dinero maneja?
– Digamos que la Agencia tiene dos brazos: el Fontar – el 95% de sus fondos están destinados a proyectos empresarios de innovación tecnológica- y el Foncyt, cuyos fondos se destinan exclusivamente a investigación. Cada uno de estos brazos tiene varias ramas, es decir varios instrumentos de promoción y financiamiento. Fijate que entre el Conicet, el Foncyt y las universidades, se amplía en forma considerable el número de becarios. Es cierto que nunca son los que quisiéramos, pero vamos acercándonos. Volviendo a la Agencia te diré que a fines del año pasado obtuvo un crédito BID de 280 millones de dólares, al que debe sumarse la contraparte del gobierno argentino,que no es equivalente, pero suma.

Después están los ANR (Aportes no Reembolsables) que son subsidios a empresas y también hay créditos a entidades públicas, de los que la CNEA tiene varios. Los requisitos para acceder a todas estas líneas son rigurosos, porque se piden seguros de caución o garantías y también es inflexible el control sobre el uso de los fondos.

En la actualidad la Agencia es presidida por el doctor Lino Barañao, un químico de prestigio que hizo importantes trabajos sobre clonación.

- ¿Hay áreas de investigación que se consideran prioritarias?
- Las evaluaciones se hacen sobre un pie de igualdad, pero al país le interesan, en particular, los proyectos en biotecnología, en informática – que tiene un fondo fiduciario llamado Fonsoft de promoción de la industria del software- y en nuevos materiales, en especial en nanotecnología, donde hay grandes expectativas. También está el tema de los desarrollos espaciales, pero ese es el lugar de Conrado Varotto y su CONAE, que anda muy bien.

Quizás no avanzamos tan rápido como quisiéramos, o como sería deseable para más de uno, pero hubo un cambio muy grande en el país y , por suerte, este cambio se ha reflejado en una mayor actividad en el sector de ciencia y tecnología.

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