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Sectores económicos

¿Cómo se compone el precio final de una prenda premium?

Un informe elaborado por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria y la Fundación Pro Tejer, analizó la composición del precio final que abona un consumidor por una prenda de marca comercializada en un shopping o calles comerciales, concluyendo que más de la mitad del precio (55% en promedio) corresponden a gastos que abona el consumidor y que no remuneran a ningún eslabón de la cadena de valor textil e indumentaria. El costo de fabricación justifica el 20%, mientras que la rentabilidad de la empresa representa el 4,8% del precio final de la prenda.

ImagenSolo el 20% del precio final de una prenda premium corresponde al costo de fabricación
El trabajo de las entidades empresarias -que tendrá continuación con el análisis de la composición del precio final de prendas de segmentos inferiores, en los cuales la incidencia de los costos de producción es diferente- concluyó que los gravámenes impositivos (IVA, Ganancias, Ingresos Brutos e impuesto a los débitos y créditos bancarios) equivalen a un 25,5% del precio final de la prenda de marca. En tanto, alrededor de un 15% de ese precio se destina a costos generados por la renta o alquiler de locales en centros comerciales/shoppings o zonas de outlets, que incluyen la participación en un fondo de publicidad mensual y otros costos irrecuperables para el locatario, como lo son: el pago de una llave de negocio, un aporte inicial de publicidad adicional al gastos mensual, y la comisión inmobiliaria por el total del contrato de alquiler que se cobra sin que actúe ningún intermediario entre el centro comercial o shopping y la empresa de indumentaria.

Otro 15% del precio final de la ropa de marca premium corresponde a los gastos asociados con el costo financiero por el uso de tarjetas de crédito o débito, y por las promociones bancarias. Al respecto, el informe empresario destaca que “a los costos mensuales por el alquiler de la terminal de captura -conocida como PosNet- por aparato en comodato, se debe adicionar el del arancel por el uso de tarjetas de crédito o débito, de un 3% y un 1,5% y finalmente el costo impuesto en forma obligatoria por los bancos por la aceleración de pagos realizados en cuotas. Cuando una marca vende en cuotas, la entidad financiera le adelanta obligatoriamente el monto total del pago, previa aplicación de una tasa de aceleración de entre un 45% y un 55% anual dependiendo de las cuotas”.

Por otra parte, en la mayoría de los casos de las promociones realizadas por los bancos, la marca es la debe enfrentar una gran parte del descuento promocionado por las tarjetas de crédito.

El resto del precio final, un 45%, está compuesto por el costo de fabricación del artículo, el diseño y marketing asociado a la prenda, la comercialización y distribución y la rentabilidad de la empresa de indumentaria. Dentro de los costos de fabricación, un 20% del precio final de la prenda, se incluyen todos los procesos relacionados a la producción de la cadena textil como el procesamiento de la fibra, la fabricación de hilado, la producción de tejido, el teñido y el acabado de las telas, el corte, la confección, y los gastos asociados a la fabricación. En el rubro comercialización y distribución, que suman un 15,1% del precio final, se agrupan los costos relacionados a la fuerza de ventas, administración, distribución y logística para poder realizar la venta de la prenda; diseño y marketing representan un 4,7% y el 4,8% restante corresponde a la rentabilidad de la empresa fabricante de la prenda.


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