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Reportajes

“Nuestro desarrollos son reconocidos en todo el mundo”

Acepta risueño ser el padre del Carem, el reactor nuclear diseñado en Argentina que fuera presentado oficialmente en 1984 en la Conferencia de Lima de la IAEA (Agencia Internacional de Energía Atómica). “Algo tuve que ver” dice el licenciado Juan José Gil Gerbino, Gerente de Proyectos Nucleares de INVAP S.E., empresa en la que ingresó en 1978, poco después de su graduación, Reconocido entre sus pares como un físico que conjuga el rigor del pensamiento científico con el accionar de un alto ejecutivo, su prestigio profesional es tan significativo como su modestia, lo que no es habitual. Llegada la hora de las fotografías, cierra la reunión trasladando el eje de la charla hacia un tema agudo: “Hay también un asunto que hay que encarar y resolver y es el de la institucionalidad del sector nuclear, ¿quienes y cómo juegan los varios actores que ocupan o pretenden ocupar el escenario, cuál es el rol que le cabe a las distintas instituciones? ... hay zonas grises que habría que aclarar.”, dijo, y promete nuevo encuentro para ahondar en la cuestión.

ImagenJosé Gil Gerbino, gerente de Proyectos Nucleares de INVAP.
La entrevista había comenzado así:

- Irrumpió en el escenario nuclear internacional un nuevo jugador, Corea del Sur. Pero se rumorea que también China y Rusia tendrán, en un futuro próximo, papeles muy activos. Estos cambios que “desacomodan” el tablado tradicional ¿producen inquietud?

- Lo que más impresiona y provoca la inquietud de algunos, es el relanzamiento en todo el mundo de la actividad nuclear, aún cuando hoy por hoy son más las obras en carpeta que en ejecución.

- Se habla de unos 440 reactores que serán construidos en 31 países hasta el 2035¿es así?

- Hay distintas estimaciones, pero convengamos en que esa no es una cifra exagerada si recordamos que a partir de la crisis del petróleo, en 1973, se construyeron 400 centrales nucleares en 10 años. En todo este tiempo, en el que se atravesó el llamado invierno nuclear, desde el costado tecnológico se hicieron notables adelantos, pero desde el punto de vista de la infraestructura fueron desmanteladas buena parte de las capacidades de la industria. Este hecho es particularmente notorio en los Estados Unidos, país que fue el impulsor del desarrollo nuclear hasta el accidente de Three Mile Island en marzo del ’79. Hoy la industria se está rearmando rápidamente, al mismo tiempo que aparecen nuevos oferentes como Corea del Sur que irrumpe con brío en el mercado internacional apoyada en los éxitos que logró en la construcción de centrales para uso doméstico. En la actualidad Corea del Sur tiene 20 usinas nucleares operando en su territorio, varias en construcción y, a futuro, un plan nuclear muy consistente.

- Los surcoreanos desplazaron recientemente a Francia en los Emiratos Árabes ¿lo hicieron vía precios?

- Si, definitivamente. Nosotros estuvimos en los Emiratos interesados en las posibilidades colaterales de ese mega-contrato de 20.000 millones de dólares que incluye la construcción de 4 centrales nucleares de 1.400 MW cada una y su operación y mantenimiento durante los primeros años, Aunque no conocemos en detalle la oferta coreana, la adjudicación la logran, sin dudas, por el precio ofertado.

- ¿Por qué esos datos no son conocidos y sí sabemos porqué la Argentina perdió la licitación en Jordania?

- Porque el dueño de la información es el que realiza la contratación. En nuestro caso y a pesar de que se nos aseguró que habíamos presentado la oferta preferida, Jordania decidió después adjudicársela a Corea y explicó cuáles fueron sus razones. Recordemos que la propuesta que recibe el Reino Hachemita de Jordania, por parte de los surcoreanos, es que ligado a la construcción llave en mano del reactor experimental hay un crédito a 30 años, con diez años de gracia y una tasa de interés del 0,2% anual.

- Un regalo que pudieron hacer por el apoyo del gobierno de Corea del Sur al plan nuclear del país. Nosotros ¿tenemos apoyo de nuestro gobierno?

- Si, lo hay y, conocido el caso, nos lo ofrecieron. Pero, es obvio, todo debía hacerse dentro de las posibilidades locales, porque hay que comprender que lo de Corea del Sur es muy difícil de igualar. En este contrato había un interés particular de la Presidenta y, como siempre, nos acompañaron tanto la Cancillería como el Ministerio de Planificación Federal que nos ofreció estudiar un financiamiento razonable, acorde con las reglas del mercado internacional.

A esa licitación se habían presentado los chinos, los rusos, los surcoreanos y nosotros que, reconocidamente, fuimos los mejor calificados. Desde el costado técnico nuestra oferta era la que ofrecía mayores y más sólidos antecedentes, porque la única experiencia de los coreanos en reactores de experimentación es el Anado, que es de diseño canadiense. Por otra parte, si nos ajustamos al pliego de la licitación, nuestra oferta era también la más conveniente desde el punto de vista del precio.

- En estos casos ¿uno protesta y nada más o hay algún tribunal de alzada?

- No, lo único que podemos hacer es señalar los desajustes y expresar nuestro pesar porque Jordania es un país en el que nos hubiéramos sentido muy a gusto trabajando. Cuando uno recorre el territorio, lo más llamativo es la cantidad de escuelas y universidades que se levantan por todas partes en un país en el que el colegio secundario es obligatorio y es muy fuerte la apuesta a elevar los niveles en educación.

- ¿Ustedes, es decir INVAP, han iniciado conversaciones tendientes a una asociación con los coreanos?

- No, no. Nosotros entendemos que seguimos teniendo la delantera en todo lo referente a la construcción de reactores de investigación y plantas asociadas y creemos que ésta es la misma opinión que tiene la comunidad nuclear internacional. Es cierto que, en estos momentos, nos vemos golpeados también por lo sucedido en Holanda, donde ganamos la licitación pero no se consiguió financiación para llevar adelante el proyecto. Pero hay muchos otros frentes en los que estamos trabajando y, seguramente, siguen habiendo más oportunidades que las que podemos absorber. Esta es la razón por la que la división nuclear de nuestra empresa sigue incorporando personal altamente calificado.

- El titular de la OIEA, el doctor Amano, dijo que entre 10 y 25 países ingresarán, en los próximos años, al Club nuclear. China parece dispuesta a obtener una parte de ese mercado que se extiende, ¿está preparada?

- Sin dudas. Compraron 4 centrales Westinghouse, han comprado centrales Candú, centrales Areva, centrales rusas... es un gigante que adquiere todas las tecnologías disponibles y es previsible que en un futuro cercano sea un jugador fuerte.

- Desde el punto de vista tecnológico ¿quién va a la cabeza en el sector nuclear, Francia?

- No lo sé, es cierto que los franceses han desarrollado una nueva tecnología, pero recién la estarán probando cuando entreguen el reactor que construyen en Finlandia y que les ha provocado fuertes dolores de cabeza. Los problemas que tuvieron que encarar no son técnicos sino contractuales, pero la construcción lleva dos años de demora y afrontan un juicio de cerca de mil millones de euros.

En París hubo fuerte presión para realizar un ranking sobre la seguridad de las centrales, pero es difícil que esos listados sean cien por ciento creíbles porque, primero uno debe preguntarse sobre quien hace el ranking y segundo porque hay que acordar que parámetros se eligen para hablar de seguridad.

Segura es la Westinghouse, que fuera comprada por Toshiba y que tiene una tecnología probada en forma exitosa en todo el mundo. Pero el actual escenario nuclear de los Estados Unidos no es lo que era. El otro gigante, que es GE, hizo una asociación con Hitachi y muchos de los cuadros técnicos estadounidenses se fueron a Areva, así que habrá que ver como se recupera éste país que ha sido pionero en el desarrollo nuclear.

- Asociada a la industria nuclear casi siempre aparece, por una parte, el tema de las reservas de uranio y por la otra, el del tratamiento de los residuos.

- Las reservas de uranio pasaron a constituirse en uno de los temas clave para las políticas nacionales. China, como ejemplo, está comprando activos en todo el mundo y Francia se acerca a Jordania, que tiene valiosos yacimientos, muy interesada en el mismo tema. Esta cuestión, el acceso a las reservas uraníferas del planeta, es un asunto en el que ya existe, pero se intensificará, una puja internacional muy fuerte.

El asunto de los desechos, me parece, no debiera generar mayor preocupación. Diría que la nuclear es la actividad en la que se toman mayores recaudos para el tratamiento de los residuos y que no conozco otra en la que los cuidados sean tan generales e intensivos. La gran ventaja de los residuos nucleares es que son relativamente pocos y de poco volumen y, en consecuencia, pueden ser guardados o tratados para su re-procesamiento. Mucho más contaminante son los desechos sin ningún tipo de tratamiento que producen innumerables industrias aparentemente inofensivas o el dióxido de carbono que todos tiran a la atmósfera. Creo que alguna vez le dije que si un científico lograra reducir a la millonésima parte todas las emisiones de dióxido de carbono, habría solucionado un problema mayúsculo y lloverían sobre su cabeza los premios Nóbel. Esos residuos seguirían siendo peligrosos, sin dudas, pero serían tratables y eso es lo que hace la gran diferencia.

Aunque todavía no hay un proceder igualmente válido y aceptado por los distintos países, pienso que el reprocesamiento de los elementos combustibles será el camino que se seguirá para el tratamiento de los desechos nucleares, en la medida en que siguen teniendo una carga importante no solo de uranio 235, sino de plutonio. Esta es, por ejemplo, la opción elegida por Francia, aunque no la de los Estados Unidos que prefiere “wait and see” o la de Suecia que utiliza repositorios muy seguros. En cualquier caso, es importante destacar que no hay ninguna otra industria que haya desarrollado técnicas tan escrupulosas destinadas al tratamiento de los residuos y al cuidado del medio ambiente.

Es probable que las industrias que generan más residuos de baja actividad sean la del petróleo y en especial la del carbón que es extraído junto a productos derivados del decaimiento del uranio. Este es un problema importante, en especial para los países con alta producción de carbón o petróleo y nosotros, en estos momentos, tenemos un contrato para el diseño de una planta que permita el tratamiento de este tipo de residuos.

- ¿Cómo marcha nuestro plan nuclear?

- Lo primero que debemos decir es que nunca hubo tanto apoyo de un gobierno no sólo interesado en lo nuclear sino en la argentinización del sector. Esta es una actitud de muy alto valor, en especial cuando la contrastamos con el tratamiento que hicieron del tema los gobiernos anteriores. En este período se relanzaron proyectos esenciales como Atucha II, Pilcaniyeu y, entre otros, el Carem. En estos momentos la Comisión Nacional de Energía Atómica está trabajando sobre el módulo del Carem de 25-30 MW, pero también existe el propósito de rediseñarlo para alcanzar los 200 MW eléctricos. Con un primer Carem la Argentina dejaría de emitir a la atmósfera un millón de toneladas de dióxido de carbono (gas de efecto invernadero), más de 30.000 toneladas de óxido de azufre y 12.000 toneladas de óxido de nitrógeno (gases precursores de lluvia ácida), cifras nada desdeñables en tiempos de aguda preocupación por el medio ambiente.

Hoy existe una inversión muy importante en el sector nuclear y creo que, más allá de algunos altibajos y demoras, la Argentina está re-encontrando el rumbo y ocupando el lugar que merece por su historia y por los valiosos recursos humanos que posee. Nuestro país tiene científicos y técnicos de sobrada capacidad para llevar adelante un plan nuclear exigente y para brindar sus conocimientos teórico-prácticos a muchas otras naciones que recién se inician. De hecho, ya estamos trabajando con personal de otros países, brindándoles preparación y entrenamiento en instituciones reconocidas a nivel internacional por su excelencia, como es el caso del Instituto Balseiro.

- ¿Cuáles son las líneas de desarrollo deseables para nuestra industria nuclear?

- El de las tecnologías propias como la del Carem; mantener las líneas de los reactores experimentales; seguir trabajando sobre nuevos elementos combustibles de bajo enriquecimiento para los reactores experimentales y, entre otras, mantener el desarrollo y la venta de tecnologías de molibdeno 99 de bajo enriquecimiento.

Es también importante la decisión de realizar una cuarta central, pero no sé si hacerla tipo Candu es la mejor elección. Si bien es cierto que existe toda una infraestructura (ciclo de elementos combustibles, planta de producción de agua pesada, etcétera) en condiciones de servirla (y a más de una), existe el problema que Atomic Energy of Canada Limited -AECL- está parcialmente en venta. Así que aquí se abre un interrogante que no es menor, porque el gobierno canadiense aún no se ha expedido sobre el tema.

En realidad, en todo el sector nuclear nos debemos un intercambio de ideas sobre cuál es la tecnología más apropiada para el futuro de nuestro país. Esta, que es una discusión de fondo, todavía no está. Pero hubo y hay posiciones que sí están y que se han mantenido a lo largo del tiempo, como la defensa de la no proliferación, que le ha generado a la Argentina el mismo respeto y reconocimiento internacional que tienen para nuestros desarrollos. Si seguimos por este buen camino, creo que se abren perspectivas sumamente interesantes para la industria y para el país.

- ¿Que papel tiene Brasil en todo este juego?

- Brasil lleva adelante una política que mira hacia adentro, en la medida en que hasta ahora no ha exportado nada. Pero la industria nuclear brasileña es más importante que la nuestra y cuenta con recursos muy significativos que sirven a un plan ambicioso y consistente. Conocen la tecnología para enriquecer uranio, están trabajando sobre un submarino nuclear y, aunque aún no ha sido anunciado, es posible que se lancen a un importante programa de construcción de centrales nucleares.

En la actualidad Brasil ha decidido construir un reactor experimental, proyecto que nos da la posibilidad de trabajar en forma conjunta. Este sería un hecho ciertamente auspicioso para renovar una relación que no fue fácil, a pesar de la acumulación de muchas bibliotecas de acuerdos que nunca superaron el papel.

Reportaje de Irene Naselli


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