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Sectores económicos

Buen momento para la industria fideera

La Unión de Industriales Fideeros de la República Argentina (UIFRA) actualizó la información sobre la actividad del sector de pastas secas en los mercados local e internacional. Se mantiene el proceso de fusiones y adquisiciones verificado en los últimos 15 años, que llevó el número de establecimientos en actividad en el país de 110 en 2000 a 57 al cierre de 2014, con un constante incremento productivo, siendo varias las empresas que integraron verticalmente la cadena de valor, desde la producción del trigo hasta llegar al producto terminado.

ImagenProducción y exportaciones de pastas secas.
La producción de pastas secas en 2014 ascendió a 330.855 toneladas, con un incremento cercano al 2% respecto del año anterior. Al respecto, el informe de UIFRA destaca que el consumo local viene experimentando una mejora desde 2013 de alrededor del 13% -que se estaría manteniendo en el presente período-, “lo que nos permite comenzar a hablar de un nuevo paradigma de consumo de pastas. Es posible que estos incrementos tengan menos que ver con factores estacionales y coyunturales, y que estén más vinculados a nuevos hábitos de consumo”.

Muy diferente es el panorama en los mercados externos. Durante los últimos cinco años, la Argentina exportó un promedio de solo el 7% de su producción, siendo los principales destinos Angola, Chile y Paraguay. El salto de las ventas al exterior en 2010 y 2011 (ver recuadro) se relacionan con una necesidad coyuntural de Chile tras un siniestro en una de sus principales plantas, “luego se inicia un período crítico de pérdida de mercados que continúa hasta el día de hoy”.

El trabajo de la UIFRA sostiene que “la crisis del sector externo en nuestra industria es sostenida y profunda. No se inicia en el crítico año 2013 ni tampoco finaliza con él. Muy por el contrario, todavía no hemos encontrado nuestro piso y las exportaciones continúan decreciendo año a año. La industria fideera argentina ha demostrado ser capaz de crecer aún prescindiendo de la exportación. Sin embargo también es preciso señalar que existe un enorme potencial desaprovechado. De darse las condiciones apropiadas nuestra industria está en capacidad de exportar por cerca de 100 millones de dólares anuales (unas 70.000 toneladas en volumen) sin modificar en absoluto su oferta en el mercado interno”. Con un consumo per-cápita de pastas alimenticias de 9,1 kilogramos en 2014 (el 85% de pastas secas y el 15% restante de pastas frescas sueltas y envasadas), nuestro país se estaría ubicando muy cerca de Suiza en el sexto lugar del ranking por países de consumo, elaborado por la Organización Mundial de la Pasta, que en 2013 fue liderado por Italia, con 25,3 kilos.

Por otra parte, y en el marco de la reciente FITHEP Alimentaria, los presidentes de cinco cámaras empresarias vinculadas a la producción de alimentos farináceos -los Centros de Fabricantes de Pastas Frescas de la Capital Federal y de las provincias de Buenos Aires y Córdoba; la Federación Argentina de Industriales Panaderos y Afines y la UIFRA- acordaron la integración del Foro Farináceo de la Argentina (FOROFAR) que “busca constituirse como una más eficaz herramienta de organización y comunicación, con capacidad de intervenir en las determinaciones que impactan sobre el sector. Problemas como la concentración económica, la clandestinidad, y las fluctuaciones abruptas en el precio de la harina, afectan fuertemente a este tipo de empresas, que en casi todos los casos son responsables del diálogo directo con el consumidor”.

El presidente de la UIFRA, Carlos Airoldes, destacó que en los próximos meses esperan sumar nuevas adhesiones de organizaciones representativas de otras actividades intensivas de harina y colaborar en la definición de políticas públicas que beneficien al sector.

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