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Sectores económicos

Construcción: Obras son amores

Emergiendo de las tinieblas y el malhumor que suscitó el colapso energético de fin del año, la industria de la construcción da luz al optimismo que impera entre el empresariado de este sector crucial de la economía argentina. Con índices en pleno ascenso, el cuadro actual exhibía al término de 2013 buenos balances y sondeos entusiastas. También el escenario potencial ofrece auspiciosas perspectivas. Al menos así lo destaca el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, quien vaticina un crecimiento que habrá de superar en 2014 el 4% de un PBI ya cercano a los 500 mil millones de dólares; y además, algo más para lo que sigue. En idéntico sentido se fundan los compromisos asumidos por el Ministerio de Planificación Federal y muchos de los análisis especializados con los que se nutre este informe de situación.

ImagenPresidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss
El juicio de quien preside la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) fue rotundo al destacar, en la convención que anualmente convoca la entidad, que su sector -que suele reflejar con precisión el flujo de la economía del país- tuvo un buen nivel de actividad merced a una suba interanual del 7.2% hasta septiembre, que les “ha permitido recuperar algunos de los aspectos que el año anterior habíamos perdido”. Fue cuando estimó que en 2014 la actividad superará el 4% del producto bruto interno: “un logro inimaginable en 2002 –evaluó- cuando no llegábamos al 0.7%”.

Al repasar el comportamiento de las variables que afectan su actividad, subrayó el leve aumento del empleo registrado y elogió la “elevada ejecución presupuestaria que permitió amortiguar los efectos de la retracción en la construcción privada”. Sucede que de acuerdo a su explicación, la mayor actividad en ampliaciones o reformas de viviendas unifamiliares, y bajo el impulso de la obra pública, el consumo de cemento - estimado en 12 millones de toneladas en 2013- superó las anteriores marcas, así como “la creciente inversión en obra pública prevista en el Presupuesto Nacional para 2014 –37% superior al del año anterior- significa 78 mil millones de pesos destinados por el Tesoro Nacional, los Fondos Fiduciarios y las empresas públicas”. A ese monto –recordó Gustavo Weiss- se suman “las obras a realizar con operaciones de crédito público adicionales para el Programa de Inversiones Prioritarias, que incluye obras energéticas, hidráulicas, de agua y saneamiento, telecomunicaciones, de gas, petroquímicas, eléctricas y ferroviarias”. En síntesis un enorme flujo de recursos que fundan un incremento del 13 al 14 por ciento del PBI, derramando “empleos para más de 3 millones de personas” entre trabajadores, profesionales y empresarios de esta actividad –más de 20 mil empresas, de las cuales el 95% son PyMEs- a las que se suman los empleados por los otros sectores que les proveen insumos.

Vale decir, entonces, que “las expectativas son muy optimistas”, señaló al concluir con el análisis del cuadro de situación del sector el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.

Índices e iniciativas

La construcción no sólo estimula el sueño de la casa propia. También gestando infraestructura e inversiones a gran escala, en su acepción de industria de industrias es fuente de progreso y bienestar para todos quienes integran los 133 sectores que concurren a su constante desarrollo. Favoreciendo, fundamentalmente, a sus proveedores de materiales. De ahí la gravitación del Índice Construya (IC) que mide la evolución de gran parte de aquellos productos que la construcción insume (ladrillos cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, pisos y revestimientos, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, grifería y cañerías de agua) y que son los fabricados por once de sus principales productores enrolados en el Grupo Construya.

Para ellos, el 2013 cerró con una suba del 8,7% respecto al año anterior. No es poco decir. Aún reconociendo que la caída de 2012 fue preocupante, el IC 2013 superó todas las marcas interanuales de crecimiento –incluso el máximo alcanzado en 2011 (6.5%) e incluyendo un 10.6 para el último diciembre-.

Para el presidente de la CAC ese crecimiento se debe en gran medida a la inversión pública, pero también es consecuencia de iniciativas privadas como el Sistema Integral de Acceso a la Vivienda (SIAV), que produjo un impacto considerable en el quehacer de los constructores. De modo que, a su juicio, el trabajo conjunto y complementario entre el Estado y los privados resulta esencial para vigorizar los logros obtenidos. “El 70% de la construcción es actividad privada y el 30% gestión pública”, sostuvo Weiss al reconocer que “el gobierno está aplicando políticas proactivas muy fuertes para seguir inyectando mucha inversión en la obra pública y los empresarios tenemos especial esperanza en que tanto el Programa Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar (PRO.CRE.AR.) como las reuniones que mantenemos con el secretario de Obras Públicas y la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), permitirán dinamizar la construcción de viviendas sociales que en todas las provincias contempla éste y otros programas”.

Costos y beneficios

Si bien los mayores costos que demanda el proceso inflacionario en curso ocasiona no pocos inconvenientes, en la CAC notan con beneplácito que la construcción en pozo se ha pesificado en un 100 por ciento. “En la medida en que este cambio cultural se vaya afirmando –subrayó Weiss- se va a dinamizar muchísimo el mercado del producto terminado, lo que va a permitir que todo lo que es la construcción en pozo, que se hace en pesos, continúe más activamente. Además, el otro factor importante que continúa muy dinámico es el de la construcción y refacción de viviendas unifamiliares. Eso produce una demanda muy fuerte en los corralones de materiales”. En igual sentido, bajo su óptica, el cepo cambiario no obstaculiza la marcha del sector. Al contrario, “según lo que dicen los referentes del mercado, últimamente la gente ha empezado a moverse en pesos”. Es bueno que ello ocurra: “La construcción, como industria, se maneja exclusivamente en pesos. El dólar para nosotros no existe. Todos queremos que se pesifique más”. Pero claro, como quedó en evidencia, más allá de las bondades del mercado inmobiliario (los operadores del sector inmobiliario no coinciden con esta opinión y no dejan de expresar sus críticas contra las medidas que limitan la compra de dólares), la obra pública -en términos de inversión- tiene una incidencia muy fuerte en el acontecer de la construcción. Al respecto, “nos gustaría que el plan de obras públicas fuera el doble de lo que es –enfatiza Weiss- pero entendemos que hay que atender todas las necesidades. La inversión tendría que ser del 9% del PBI para crecer un 5% por año en los próximos diez años, lo que implica duplicar la inversión actual”. Y lo ejemplifica: “hace diez años el país producía 40 millones de toneladas de granos; ahora, 100 millones. Eso implica muchísimos más camiones en la ruta”.

Demanda y propuestas

Ocurre que el crecimiento experimentado por nuestro país durante los últimos años reclama mayores esfuerzos en materia de infraestructura (caminos y puentes, usinas y puertos, fábricas y autovías, escuelas y hospitales) así como mayores posibilidades de acceso a la vivienda propia. Por supuesto que para ello hacen falta recursos y mejores condiciones de crédito. “Además del Tesoro y de los bancos multilaterales de crédito –recuerda Weiss- hemos propuesto otras fuentes alternativas de financiamiento”. Por caso, un buen instrumento para financiar a largo plazo un plan de viviendas destinadas a la clase media, consistiría en la emisión de “un bono actualizable con el coeficiente de variación salarial y que se pueda vender en el mercado financiero local, a inversores institucionales o personales, sin que le cueste nada al Estado. Al contrario, esto va a dinamizar la economía, y el gobierno lo que va a hacer es recaudar fondos. Si esta propuesta se pudiera aprobar, habría rápidamente un efecto dinamizador importante y sería complementario al plan de vivienda social de la Secretaría de Obras Públicas y al Pro.Cre.Ar.” También hay propuestas para utilizar los fondos que a plazos fijos tienen las aseguradoras, o con fondos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), ya que su nueva carta orgánica le permite financiar proyectos de infraestructura”, lo que posibilitaría satisfacer una muy sensible demanda de los sectores medios de nuestra sociedad, cuyo déficit habitacional alcanza a casi 3 millones de unidades. “Si pudiéramos empezar en ese mercado, sería un dinamizador gigantesco para la industria”, ya que la inversión realizada multiplicaría por 2,2 la actividad generada, además de incrementar la recaudación fiscal en orden a un 40%.

Futuros

Otras fuentes consultadas dan crédito al optimismo de Gustavo Weiss, quien pasando revista a las proyecciones de la CAC afirma que en el 2023 la industria de la construcción ocupará a 970 mil trabajadores, 54 mil ingenieros y 30 mil arquitectos, posibilitando además la creación de 15 mil empresas y una inversión en equipos y repuestos cercana a los 700 millones de dólares al año. Tales cifras revelan que para realizar las obras que reclama nuestro país para su crecimiento futuro es necesario incorporar 32 mil operarios y 1.800 ingenieros cada año, así como para edificar viviendas, escuelas y hospitales habría que sumar a miles de arquitectos e intensificar la incorporación de mucho personal capacitado. Repasando, pues, la concepción de sus palabras, Weiss concluye que “hemos pasado de una visión economicista de la inversión a esta realidad que la concibe como el mejor mecanismo de desarrollo y bienestar de la población mediante obras que impactan en la salud, la educación, la vivienda y el trabajo. Para ello, incrementar la competitividad como requisito básico del nuestro tiempo, seguir mejorando la infraestructura económica y social e incorporar cada vez mayor tecnología en todo el proceso productivo” es una de las claves para continuar creciendo con el objetivo de alcanzar un futuro mejor para todos los argentinos.v

Escribe: Luis Sznaiberg


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