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Ciencia & tecnología

CyT en el centro de la cruzada por el futuro

Mientras en Argentina científicos y tecnólogos luchan por mantener las posiciones trabajosamente ganadas bajo la administración del mismo funcionario que hoy justifica despidos y recortes (escudándose en un cambio de prioridades en la conducción de los que gobiernan) y hasta la degradación de la institución que preside (de ministerio a secretaria), la mayor parte de los países del mundo consideran prioritaria e indiscutible la inversión en ciencia y tecnología. “Nuestra soberanía política depende de nuestra soberanía tecnológica”, es la advertencia que lanzan los ministros de economía de Alemania y Francia a la Comisión Europea.

ImagenLas nuevas politicas de Cy T en 2020
La propuesta tiene como eje aquellos sectores del conocimiento en los que la CE considera haber perdido posiciones frente a China y al nuevo paradigma tecnológico que desafía a la estructura productiva (ver nota en este portal).

Si “la ciencia no puede pensar”, tal como lo afirmó Martin Heidegger en el siglo XX, la ciencia puede y debe ser pensada, muy especialmente cuando se enfrenta al discurso y el operar de gobiernos que privilegian neologismos como el “emprendedorismo” que circunscribe el éxito o el fracaso económico a la voluntad y el accionar propios.

Así es como, lejos de dejar fuera de discusión la importancia del sector científico-tecnológico autónomo como plataforma de una estrategia de crecimiento y desarrollo local y regional, periódicamente volvemos a insistir sobre su vital importancia para superar el atraso en el que se pretende hundir a nuestras sociedades.

Esperanzados en revertir el retroceso sufrido durante el gobierno de la alianza Cambiemos, científicos y tecnólogos de distintas agrupaciones articulan programas que, superado octubre, puedan llevarse adelante con un cambio de gobierno y de rumbo.

Las acciones (y contracciones) que se sucedieron en el período 2015-2019 fueron de estrangulamiento a las capacidades locales y provocaron la triple crisis de sentido, presupuestaria e institucional que hoy sufre el sector científico-tecnológico local.

Sobre este diagnóstico de base, la Comisión Innovación Ciencia y Tecnología del Instituto Cafiero señala la dificultad y/o imposibilidad de cientos de jóvenes a ingresar al sistema; el recorte del horizonte de proyectos de INVAP al que han obligado a operar tomando deudas bancarias; el desmantelamiento de varios sectores del INTI; el desfinanciamiento de la CONAE que ha congelado el desarrollo de los satélites SAOCOM y los vectores de lanzamiento; el estado de incertidumbre en que desarrolla sus actividades la CNEA y, entre otros, los reclamos universitarios por la falta de presupuesto.

“La creencia de que la tecnología está libremente disponible y es un bien de mercado más, es errónea.Las llamadas tecnologías sensibles como la nuclear o la aeroespacial, no están disponibles para quienes no la tienen. Tampoco las tecnologías de producción llamadas de punta. Ninguna empresa comparte esta información cuando su aplicación le permite posicionarse en el mercado. Por lo tanto, o hay un Plan de Desarrollo Científico Tecnológico Nacional o no hay acceso a las tecnologías estratégicas para el país”, dicen desde el Instituto Antonio Cafiero, iniciativa impulsada por 16 universidades y la Fundación para la Democracia y la Participación.

En base a las capacidades del sistema productivo local, la calidad histórica de la producción de conocimiento en centros, institutos y universidades y teniendo en cuenta las severas restricciones y los serios problemas socio económicos que serán heredados, las políticas a partir del 10 de diciembre de 2019 deberán ser promovidas por un Estado que será el principal responsable tanto de generar la agenda capaz de la resolución de problemas como de la definición y promoción de sectores productivos y tecnologías que den respuesta a los viejos y a los nuevos desafíos a los que debemos enfrentarnos (calentamiento global, inteligencia artificial y/o, entre otros, industrias 4.0).

La Comisión Innovación Ciencia y Tecnología del Instituto Cafiero, integrada por Ricardo Addis, Rubén Arismendi, Gabriel Baum, Sergio Bestetti, Alberto Briozzo, Sergio Chesler, José Cueva, Bruno De Alto, Roberto De Rose, Andrés Dmitruk, Patricia Domench, Jorge Fernández, Oscar Galante, Carlos Gianella, Diego Hurtado ,Ernesto Kirchuk, Juan Carlos Latrichano, Patricia Marino, Gastón Menvielle, Matías Parra Visentin, Juan Carlos Pedrosa, Fernando Peirano, Fernando Piñero, Marcela Ricosta, Ramiro San Juan, Adriana Sánchez, Guillermo Santos, Ariel Somoza, Martin Suarez Gazzero, Diego Tuero, Alicia Urbani, Roberto Yasielski, Rubén Zárate, Jorge Zaccagnini, enumera las “Primeras medidas para el desarrollo nacional en base al conocimiento Científico–Tecnológico”.

1.Recuperación al rango de Ministerio para la Ciencia y la Tecnología Nacional, retomando el plan de formación de jóvenes investigadores y el fortalecimiento de las instituciones y de las herramientas de articulación entre las mismas, como así también del Complejo de Ciencia y Tecnología de Argentina con las demás áreas del Estado, especialmente reinstalando despedidos y ampliando los planteles científicos – tecnológicos.

2.Creación de programas para la investigación, desarrollo y fortalecimiento de tecnologías para la industria, los servicios, la economía social, popular y solidaria. Consolidación de una extensa red de vinculadores e instituciones a nivel local y regional que aseguren tanto el impacto de los programas como la articulación entre ciencia, tecnología e innovación.

3.Creación de programas nacionales y empresas público para economía regionales y sectores industriales estratégicos, con creación de empleos de calidad y generación de divisas.

4.Prórroga de la Ley Nº 26.692, Ley de Software.

5.Relanzar el Plan Nuclear Argentino, dando certidumbre a la CNEA como así también al entramado de empresas tecnológicas asociadas.

6.Aplicación de la Ley Nº 27. aprobada en el 2015 y relanzar el plan de desarrollo de la CONAE.

7.Recuperación de la empresa ARSAT, potenciando la Red Federal de Fibra Óptica, la capacidad satelital nacional y la innovación en productos y servicios TICs, como palanca para el desarrollo productivo y social. Relanzamiento del Plan Conectar Igualdad.

8.Recuperación de la capacidad operativa de la Administración Nacional de Laboratorios e Instituciones de la Salud (ANLIS) y creación de un polo científico, tecnológico y productivo en tecnologías de la salud.

9.Recuperación operativa y funcional del INTI, como herramienta estatal de promoción, fortalecimiento y apoyo a un plan de industrialización nacional.

10.Recuperación operativa y funcional del INTA y del SENASA, para la promoción, fortalecimiento y apoyo a la actividad agropecuaria nacional.

11.Ampliación de infraestructura, personal y presupuesto de la empresa de tecnología YTec (Conicet + YPF) para los objetivos en energías tradicionales, alternativas y ahorro energético.

12.Presupuesto plurianual al 2030 con metas explicitas de crecimiento de los recursos públicos asignados a ciencia y tecnología y con reglas que brinden previsibilidad a las partidas aún en tiempos de recesión y restricciones del gasto público. Esta propuesta tomará como base técnica del proyecto aprobado por el Senado en 2017.

13.Instrumentos financieros y económicos, como la reinstauración de los ANR para innovación en pymes, programas con organismos multilaterales de créditos, las compras públicas de tecnología, los fondos de riesgo para la innovación, y la capitalización de deuda, entre otros; para la innovación público-privada

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