Ir a la página principal
Secciones
Sábado 20 de Septiembre, 2014
PYMES

Las PyMES en el desarrollo de la economía argentina

No es novedad que las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) son la base del entramado productivo de un país, y que generan un impacto positivo que excede el beneficio que recibe el propio empresario; porque se difunde por toda la sociedad.

ImagenHoracio Roura - Subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional
Escribe Horacio Roura - Subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional, Ministerio de Industria y Turismo de la Nación

En efecto, además de generar riqueza son importantes generadoras de mano de obra y, por lo tanto, de arraigo local; permiten una distribución geográfica más equilibrada de la producción y del uso de recursos y de la riqueza que generan; tienen una flexibilidad que les permite adaptarse a los cambios tecnológicos y económicos y en muchos casos detectar nuevos procesos, productos y mercados. Sobre todo, poseen una capacidad dinámica y una gran potencialidad de crecimiento.

Varios modelos de desarrollo productivo de países que hoy figuran entre las principales economías mundiales (la UE, los Estados Unidos y Japón, por citar algunos ejemplos exitosos), se han basado en políticas exitosas de fortalecimiento y promoción del crecimiento de sus empresas de menor porte relativo, En Argentina los fundamentos de su sector industrial lo construyeron las PyMES surgidas de la gran corriente inmigratoria del siglo XIX. Hoy el país cuenta con más de 650.000 PyME, que representan el 99.6% del total de unidades económicas y aportan casi el 70% del empleo, el 50% de las ventas y más del 30% del valor agregado. Desempeño que fue logrado a pesar de que en más de un período de la historia económica del siglo XX las políticas implementadas atentaron contra la industria nacional en general y contra las empresas de menor dimensión en particular.

Un nuevo período se abrió a partir del 2003. En el marco de una política macroeconómica orientada a reconstituir el tejido productivo, para asegurar la generación de empleo de calidad, las PyMES, haciendo gala de esas ventajas comparativas asociadas a la flexibilidad y adaptabilidad a los cambios, han venido mostrando una excelente performance.

A esas políticas básicas se ha sumado – con más énfasis desde el inicio de la crisis internacional – un conjunto de políticas sectoriales, donde se destaca la defensa del mercado interno y el apoyo a los sectores más sensibles y relevantes, ante la competencia desleal de un mercado externo sobreofertado por la crisis internacional.

Las medidas de defensa comercial (Licencias no Automáticas, Antidumping y Valores Criterio) han permitido asegurar el empleo a más de 600.000 trabajadores directos y han preservado la producción nacional, impidiendo el cierre de empresas.

Este conjunto de políticas macroeconómicas y sectoriales ha sido clave, pues ha generado los incentivos necesarios para que tanto las PyMES establecidas como los nuevos emprendimientos (más de 130.000 surgidos desde 2003) hayan encontrado nichos de mercado rentables. Esto ha permitido, a su vez, que el crecimiento de los últimos años se difundiera tanto sectorial y regionalmente, como por tamaño de las unidades económicas, no concentrándose sólo en algunas grandes empresas.

Asimismo, una vez desatada la crisis internacional, con esas medidas se logró que las pequeñas y medianas empresas argentinas sostuvieran el empleo (el 96% mantuvo o planea mantener a sus trabajadores), continuaran exportando e invirtiendo (más del 12% lo hace) y en general – con las obvias diferencias sectoriales – pudieran pasar la crisis y encarar la recuperación que ya se atisba con su estructura productiva en condiciones.

Desde lo estructural, el proceso de crecimiento iniciado en 2003 ha generado cambios importantes y positivos en el entramado productivo PyME. Los relevamientos hechos por el Ministerio de Industria y Turismo destacan, entre otros, los siguientes: aumento del grado de informatización; modernización tecnológica; aumento de la profesionalización y mayor participación en la ejecución de acciones de Responsabilidad Social Empresaria: El próximo año 2010 presenta un escenario macroeconómico e internacional ciertamente alentador, que se traduce también en expectativas favorables para las empresas medianas y pequeñas. En este escenario el Estado, a través del Ministerio de Industria y Turismo recientemente creado, asume el desafío y la responsabilidad de dar respuestas eficientes a las necesidades de estas empresas.

La oferta actual de programas de la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo Regional no hace sino reflejar esta firme decisión de fortalecer y mejorar su competitividad, no sólo por la diversidad de instrumentos de capacitación, apoyo técnico y financiamiento que se orientan a atender las áreas críticas, sino porque se ha trabajado fuertemente para desburocratizar y simplificar los aspectos administrativos.

La asociatividad entre empresas, la incorporación de tecnología y de diseño, el fomento de la actividad emprendedora, en particular de los jóvenes; la facilitación de la inversión productiva; la mejora en el acceso al financiamiento, y el desarrollo regional son algunas de las políticas de apoyo a la PyME que el Ministerio de Industria y Turismo encarará con decisión en 2010. Todas esas políticas se llevarán adelante con programas que ya están en ejecución, orientados a tener empresas más competitivas, más innovadoras y más comprometidas con su territorio y su sociedad.


Ir al principio de la nota