MiPyMES del Sur, uníos
No desplegaron pancartas pero con fervor militante más de 200 dirigentes del
empresariado PyME de países de América Latina y el Caribe –a los que sumaron su
aporte funcionarios y otros invitados especiales- enarbolaron banderas propias
de la pequeña y mediana empresa en defensa de la producción y el empleo, la
preservación de los mercados nacionales y la profundización de la integración
subcontinental al sur del río Bravo. De México a Usuahia, el salón lucía la
diversidad idiomática de sus participantes.
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Todos ellos, empresarios de quince países y casi todas las provincias
argentinas, hablan un mismo lenguaje que tradujo su declaración de
principios: “Dentro de un escenario de crisis nunca antes conocido, se reafirma
la importancia de nuestras unidades de producción en defensa del empleo y el
bienestar de nuestros pueblos”. El encuentro, primero en su tipo, fue
organizado por la Asociación Latinoamericana de Micro, Pequeños y Medianos
Empresarios (ALAMPYME), cuyo miembro referente en la Argentina es APYME, la
entidad presidida por Francisco Dos Reis, también titular –en el orden
doméstico- de la Central de Entidades Empresarias Nacionales (CEEN),
co/organizadora del Foro Regional.
Esto ocurrió en Buenos Aires durante la primera semana de junio.
Fuera de campaña. No hubo marchas ni contramarchas. Tampoco discursos de
política menuda. Sí funcionarios argentinos que concurrieron dispuestos a
brindar su apoyo a la realización del Primer Foro Latinoamericano de MIPyME,
aunque refiriéndose a sus respectivas responsabilidades. Así lo hablaron la
presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont; el coordinador Nacional
del Grupo de Integración Productiva del Mercosur, Hugo Varsky; y a modo de fin
de sesiones, el secretario encargado de Política Latinoamericana e Integración
de la Cancillería, Eduardo Sigal.
La tribuna también fue ocupada por el embajador José Rivera Banuet, Secretario
Permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) Alberto Di
Liscia, director de la Oficina Regional de la Organización de la Naciones
Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) en Montevideo; la uruguaya Elena
Bing, directora general de Artesanías y PyMES del Ministerio de Industria,
Energía y Minería de Uruguay; y su colega Cándida María Cervieri, del
Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil. Con ellos,
más otros representantes institucionales, cerró la lista de oradores el
anfitrión Francisco Dos Reis.
La intervención de Marcódel Pont, inaugurando el encuentro, fue muy aplaudida;
también la del presidente de APyME al cierre. La camadería que reinó durante la
primera jornada dedicado a deliberar en comisiones y que continuó al día
siguiente con sucesivas mesas, un documento final y sus discusiones previas, no
decayó un instante. Ni siquiera cuando el doctor Bernardo Klisberg, insumió
hora y media para referirse a las enseñanzas de la crisis internacional que
apabulla a las grandes corporaciones y deja en la calle amillones de personas,
a la también que sumó el tema que es su bastión de competencia: “La
responsabilidad social de la empresa”. Poco antes, el primer panel de la tarde –
reservado para los funcionarios del área PyME del sur americano- se vistió de
presencia femenina: Elena Bing mostró los encantos de Uruguay, el de sus PyMES
y el de sus políticas ídem para campear el mal momento actual. “Estabilidad
social, económica y política. Instituciones confiables, transparencia.
Democracia. Educación. Clusters y conglomerados productivos. Capacitación y
mejora de gestión. Plan Ceibal y otros dedicados a las micro/PyMES” de la otra
Banda, fueron términos que en sus labios sonaron a país serio. Le siguió un
plato fuerte a media tarde: Cándida María Cervieri dedicó su énfasis a
las “políticas brasileiras de apoio as Micro, Pequenas e Médias Empresas”. O
sea, a un escenario que comprende 5.134.934 firmas, que constituyen el 99% del
padrón empresario brasileño. A partir de ellos habló de 13.537 pymexportadores,
de ventas externas totales por más de 160 billones de dólares (sólo 2,996 en
manos de PyMES), de compras gubernamentales por 24,539 billones (7.7 para
Pymes) y de un PBI que suma 2,3 trillones de reales, de los cuales 460
billones se deben a sus MiPyMES.
Crisis vs. prafrenti
Tanto la funcionaria brasileña como los demás participantes, se detuvieron en
los “impactos da crise sobre las MiPyMES”. That ́s the question. El rosario
induye: dificultad de acceso al crédito, pérdida de facturación, menor
liquidez, cancelación de pedidos, baja de consumo, descreimiento de las
instituciones financieras, retracción de las exportaciones, reducción de
empleo. Historia conocida. De ahí que en su presentación, enumeró las acciones
que está llevando adelante el gobierno de Lula para paliar efectos tan
indeseables. Por caso, 17,632 billones de reales (bR) concedidos en préstamo
productivo por el BNDES durante el último año; 34 bR del Banco de Brasil; 19,05
rB de la Caixa; 1,24 bR del BNB. Además, claro, del apalancamiento legal en
vigor desde el comienzo del año; régimen simplificado para exportaciones hasta
50 mil dólares; formación y capacitación emprendedora por millones; nueva
política pública para favorecer la innovación tecnológica; desburocratización
para el establecimiento de nuevas empresas; medidas promocionales de comercio
exterior, etc. En desenvolvimiento productivo, Brasil va al frente. A pesar de
la crisis (que los afecta, y mucho) que fue tema central del Foro. O sea, cómo
oponerle resistencia desde las micro, pequeñas y medianas empresas de las
Américas al sur. En ese sentido, el pormenorizado documento presentado por el
secretario permanente del SELA convoca a la reflexión y a la acción consecuente
desde su misma enunciación de portada: Frente al impacto de la crisis económica
global sobre la región ¿Por qué apoyar la actividad de las PyMES?.
Luz, acción
El paper del SELA (67 páginas en letra chica) es valioso y no tiene una coma de
desperdicio. Es un programa aleccionador que abarca toda la problemática PyME
en tanto está destinado a servir a todas ellas y al bienestar de todas sus
naciones de origen. Es más: si bien es posible conseguirlo en el sitio web del
Foro, vale ahora adelantar dos de sus propuestas genéricas “para apoyar a las
PyMES de la región en el actual contexto de recesión global”:
• A corto plazo, siete son las áreas de acción particular que podrían
tener un impacto importante sobre el sector: Ampliación de mecanismos de
financiamiento y sistemas de garantía. Apoyo para el acceso a mercados y el
impulso a la internacionalización. Medidas de estímulo de políticas fiscal y
monetaria. Generalización de operaciones de factoraje y leasing. Utilización de
las compras públicas como palanca de estímulo a la producción PyME. Avance en
términos de simplificación administrativa. Ampliar la utilización de TICs para
promover el desarrollo tecnológico de las empresas.
• A mediano y largo plazo se listan seis áreas de atención especial:
Medidas para propiciar mejoras en cuanto a innovación y competitividad de las
PyMES. Utilización de mecanismos de integración regional y cooperación Sur-Sur
para la conformación de una agenda para las pequeñas y medianas empresas.
Constitución de un Observatorio Regional del segmento. Diseño y conformación de
un Estatuto para las PyMES latinoamericanas. Impulso a iniciativas que
promuevan los procesos de asociatividad. Apoyo a las organizaciones del sector.
Canción con todos
Sobre el particular, todos los participantes –desde el empresario venezolano
con claro acento chavista hasta la representante de Paraguay coincidieron en
destacar el rol esencial que juegan las PyMES para nuestro continente, dado
que –como resaltó Edgardo Caracotche, vicepresidente del CEEN- constituyen “el
grueso del tejido social de cada uno de nuestros países”. Por su parte,la
presidenta del Banco Nación acordó en señalar que “las pequeñas y medianas
empresas son más que fuentes de trabajo” y por lo tanto, invitó a los sectores
más concentrados de cada país –“aquellos que hablan de competitividad y no
discuten otrascosa que no sea salarios y tipo de cambio”, subrayó- a que se
sienten a discutir constructivamente la relación entre “las grandes, las
medianas y las pequeñas empresas”. A su juicio, “el mayor desafío para
cualquier gobierno latinoamericano reside en la creación de mercados internos
dinámicos, regidos por una distribución funcional del ingreso”. En ese sentido,
Mercedes Marcó del Pont exhortó a que “dado que no hay PyME que pueda
sostenerse sin mercados internos dinámicos y una distribución más equitativa
del ingreso, los gobiernos de la región aún tienen mucho por hacer para
consolidar esta visión, con criterio de Patria Grande, en función de asegurar
un mayor bienestar y la efectiva integración que nos debemos”.√
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