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Ciencia & tecnología

Política de desarrollo inclusivo y políticas de desarrollo tecnológico

El doctor Eduardo N. Dvorkin, recientemente distinguido por su destacada actividad en el sector científico tecnológico con el premio Houssay Trayectoria, respondió al pedido de Informe Industrial para que definiera los que, a su juicio, son los principales temas que deberían ser incluidos en la agenda sectorial del próximo gobierno.

ImagenEduardo N. Dvorkin
Desde el año 2003 al presente el país ha avanzado en un camino de desarrollo con inclusión: el crecimiento del PIB fue en promedio 7.2% anual; el crecimiento industrial fue aún mayor, 9% anual medido en IVF (Índice de Volumen Físico); durante el período el PIB industrial per cápita se ubicó un 90% por encima del año 2002 y 35% por encima del máximo alcanzado durante la convertibilidad en el año 1997; durante el período 2003 – 2012 la tasa de inversión fue en promedio del 21% [1]. En lo que hace a la inclusión los indicadores fueron igualmente contundentes: el coeficiente Gini para los asalariados disminuyó de 0.442 en 2003 a 0.362 en 2012; los hogares de menores ingresos (deciles 1 a 5) que participaron en el año 2002 con un 23.8% en la distribución de los ingresos en 2012 lo hicieron con un 30% y la cobertura previsional pasó de abarcar al 70.2% de la población mayor de 65 años en 2001 al 95.8% en 2010 y al 97% en 2015(1) Esta simultaneidad en los procesos de crecimiento y de igualación no fue casual ya que ambos procesos se realimentaron al haber estado el crecimiento fuertemente apoyado en el desarrollo del mercado interno.

La etapa 2003 – 2015 puede ser, sin lugar a duda, calificada como épica porque el punto de arranque no podría haber sido más dramático: la crisis de 2001 con su secuela de desplazados del universo laboral, industrias cerradas y resquebrajamiento del tejido social. Fue, como lo dijera el Presidente Néstor Kirchner, la “salida del infierno”.

Pasando a un segundo nivel de análisis, en 2012 la Argentina exportó bienes a un precio promedio de 806,58 dólares/tonelada e importó bienes a un precio promedio de 2.020,09 dólares/tonelada, es decir el precio específico de los bienes importados es de 2.5 veces el precio específico de los bienes exportados lo que demuestra la necesidad de complejizar nuestra estructura industrial(1).

Hoy, sobre la base de lo logrado, es posible pensar en una segunda etapa del proceso de desarrollo inclusivo, menos épica que la anterior pero con mayores requerimientos de creación y aplicación de conocimientos científico – tecnológicos y organizativos: la complejización de nuestra matriz productiva.

El sujeto de esta imprescindible complejización de la matriz productiva es necesariamente el Estado en su triple rol de regulador, promotor y productor. El proceso de incrementar la complejidad de la matriz productiva argentina deberá desarrollarse bajo el fuerte condicionamiento de la restricción externa, es decir la escasez de divisas para la compra de insumos y equipos que en una primera etapa de complejización de la producción no puedan producirse en el país.

Por otro lado la utilización de tecnologías que minimicen el impacto ambiental es un requisito ineludible.

Desarrollo y restricción externa. Diversos frentes deberán ser atendidos para superar la restricción externa: Se deberá disciplinar a las corporaciones multinacionales que operan en el país controlando las transferencias de divisas legales y no-legales al exterior y dificultando el mantenimiento de una cadena productiva que localiza porcentajes ínfimos en el país como es el caso de las industrias automotriz y de electrónica de consumo(2).

Se deberá impulsar un cambio de las reglas de juego en la minería ya que la exportación de minerales sin elaboración y mayormente sin control es un negocio en el que el país pierde la posibilidad de aumentar la complejidad de la matriz productiva y de aumentar el flujo de divisas entrantes.

Se deberá avanzar hacia el control efectivo del comercio exterior de granos para que las divisas necesarias entren al BCRA en tiempo y forma.

Se deberá avanzar hacia el control efectivo del comercio exterior de commodities industriales para asegurar que esquemas de venta inter-corporación entre empresas productivas localizadas en el país y traders de esas mismas empresas localizadas en el exterior no desvíen el flujo de divisas que deben ingresar al país.

Claramente las áreas industriales candidatas a ser aquellas en las que el Estado y la sociedad focalicen el esfuerzo deberán llenar los siguientes requisitos: Deberán ser áreas en que el desarrollo local sea factible… pero esa factibilidad deberá ser analizada con mucha imaginación y pocas ataduras: por ejemplo, no se puede afirmar si en la industria automotriz, altamente centralizada en poderosas multinacionales, es factible la propuesta de Aldo Ferrer de diseñar y fabricar un automóvil brasileño – argentino… pero es una propuesta que sin duda alguna merece ser cuidadosamente estudiada.

Deberán ser áreas en las que la inversión inicial en divisas sea posible de ser encarada por el Estado o por un cluster de Estado – PyMES.

Deberán ser áreas en las que se pueda prever que el flujo de divisas por sustitución de importaciones y por exportaciones sea muy positivo comparado con la inversión requerida.

Desarrollo y ambiente. En lo ecológico los grandes problemas son la contaminación del aire, del agua y de la tierra, la producción y tratamiento de los residuos y la eliminación progresiva de la biodiversidad.

En la Encíclica Laudato Si’ el Papa Francisco plantea el tema de manera clara y concreta, los temas ecológicos deben ser descriptos en un marco social: el estilo de vida de los países ricos y de las clases privilegiadas de los países pobres es altamente contaminante (uso excesivo de energía, de materias primas, alta producción de residuos y la consecuente contaminación de aire, agua y tierra); pero son los países pobres y los pobres en general los que reciben el impacto y ven peligrar sus vidas.

Se forma un triángulo entre la cultura consumista de los países y sectores de alto poder de consumo, el mercado dirigido a exacerbarla y las finanzas que toman las ganancias del mercado. El sistema financiero globalizado se convierte en el eje del ataque al eco-sistema.

Una solución propuesta por las corporaciones internacionales, que fue adoptada en Kyoto, y es acertadamente criticada por la Encíclica es la de avanzar sobre las soberanías nacionales, por ejemplo internacionalizar la Amazonia, con el pretexto de preservar el eco-sistema.

Un caso similar son los “bonos de carbono” con los que los países desarrollados financian la preservación de bosques o la disminución de emanaciones en los países en desarrollo para poder conservar su nivel de emanaciones manteniendo así el sobreconsumo de unos yuxtapuesto al subconsumo de otros.

La Encíclica es crítica respecto de las “posiciones verdes” de ONGs que obtienen su fondeo de fuentes ignotas e inconfesables y que generalmente apuestan a subsumir las soberanías nacionales en el universo de la globalización.

Las soluciones a los temas ambientales deben partir de las sociedades civiles, deben ser implementadas por los estados nacionales y deben respetar las soberanías de estos estados(3).

La complejización de la matriz productiva es lo opuesto a la maquila. En la maquila las industrias localizan partes de su proceso, intensivas en mano de obra y uso de energía, en países pobres que les ofrecen mano de obra barata y energía subsidiada o lo hacen en países en los que localizando una parte menor del proceso pueden contar con una masa de consumidores cautivos.

La maquila lejos de contribuir al desarrollo de un país lo atrasa ya que su implantación es dependiente de mantener a la población en condiciones de pobreza y de relajar las normas ambientales para tornarlas “business friendly”.

El desarrollo tecnológico autónomo liderado por el Estado y apoyado en PyMES de base tecnológica e instituciones del sistema nacional de C&T es la herramienta adecuada para el desarrollo inclusivo.

Referencias

(1) E. N. Dvorkin, «Desarrollo y complejización de la matriz productiva,» Coyuntura y Desarrollo, Nº 361, pp. 27 - 29, Abril 2015.

(2) E. N. Dvorkin, «Precios de transferencia,» Página 12 - Suplemento Cash, Nº 27/04/2014.

(3) A. García Linera: “Geopolítica de la Amazonía. Poder hacendal - patrimonial y acumulación capitalista”. Vicepresidencia del Estado Plurinacional, 2012. La Paz, Bolivia.


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